Concierto 25 Aniversario María Santísima de la Victoria
Una visión desde la organización
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Cartel |
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Programa de mano |
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Programa de mano |
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Entrada fila 0
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Como todos nuestros actos, no queríamos un concierto
“normal”, nuestra capataz nos dijo, “me gustaría algún detalle, una vela, una
imagen, algo… que sea muy Victoria y que se presente cada marcha antes de
tocarla”. A ello nos pusimos y se diseñó un concierto, si, se diseñó, poco
convencional.
Queríamos, como todo lo nuestro, emocionar, y hacia
ello trabajamos.
Enseguida surgió la idea, ¿por qué no transportar al
público dentro de la procesión del Lunes Santo?
Nos surgieron dificultades por supuesto, la ley de
prevención de riesgos, los recortes en limpieza del Gran Teatro, los cambios de
fecha, la llegada tardía del patrocinador principal, ausencias insustituíbles…
cosas, anécdotas, que una vez pasado todo nos parecen nimiedades, pero que en
los preparativos eran un mundo.
Todos los detalles debían ser cuidados al máximo,
para ello la colaboración banda-costaleras fue intensa tanto en repertorio a
interpretar como en escenografía. Ellos nos sugirieron hacer la entrega de
obsequios y agradecimientos después de una breve pausa, para que el público no
se cansara de estar sentado, también la duración del concierto para que no
resultara tediosa, fueron consejos muy acertados, a nuestro juicio, y los
aplicamos.
Desde el principio el concierto iba a ser benéfico y
hablamos con Don Vicente Martínez, Asesor religioso de nuestra Hermandad para
que nos guiara en ese sentido, y al final, toda la recaudación, gracias a la
Obra Social de la Caixa, fue a parar a una acción concreta de Cáritas
Parroquial de El Salvador, una iniciativa de apoyo educativo a niños de
familias con problemas económicos y en ese proyecto nos volcamos.
En cuanto a escenografía, lo primero que pensamos
fue en hacer en algún momento una petalada… primer problema, los pétalos
naturales manchan mucho si se pisan, y desde el teatro se nos dijo que teníamos
que limpiarlos nosotras… pues nada, artificiales, buscarlos, encontrarlos,
despetalarlos, guardarlos en cajas, distribuirlos.
Proyecciones, necesitábamos el apoyo que Cristina
siempre nos brinda, ha sido vital su ayuda para este año tan importante.
También queríamos tener nuestro toque de silencio,
pero eso tuvo fácil solución, nuestra costalera de corazón Ana Pérez fue
proponérselo y aceptar.
Y como no, si estaba el toque de silencio, nos
faltaban tambores, los de nuestra Hermandad, y ahí estaba su respuesta.
Pero lo que no podía faltar era nuestro Ave María el
que nos cantan el Lunes Santo antes de la salida, en ello era imprescindible
contar con sus dos protagonistas Laura Brotons, nuestra compañera y nuestro
colaborador incondicional y gran amigo Pablo Ruz, que, pese a sus múltiples compromisos,
no nos dieron un no por respuesta.
Solo nos faltaba una cosa, el compositor de “En tus
manos, Victoria” nuestro estreno de este año y marcha malagueña dedicada a
María Santísima de la Victoria, queríamos que viniera a dirigirla y tres días
antes del concierto nos dio el sí…
Teníamos también los CD que se iban a poner a la
venta… pues llega el día 8 de marzo, día de la mujer, ¡que mejor día para hacer
el concierto de una plantilla de mujeres!
Se cuidaron todos los detalles, el diseño de la
entrada y del programa de mano, se basó en el que sería a la postre uno de los
regalos que se entregó. Que no se viera a nadie de las participantes antes del
acto. No dar demasiados detalles, sorprender y emocionar…
Al llegar al Gran Teatro ese mismo día, dos horas
antes, mas dificultades, la banda llegaba casi hasta el borde del escenario,
por tanto no había telón lo que nos supuso hacer cambios de última hora, tanto
en escenografía como en guión.
Comenzaba el concierto sin presentación sonando “Amarguras”
(a telón cerrado y abriendo poco a poco, al no haber telón pues…) durante la
interpretación, varias costaleras, por orden, encendían las velas de la
candelería, en este caso los faroles del paso que estaban a los dos lados del
escenario. Después de esta marcha, una preciosa poesía de Antonio Nogueras
Medina escrita en 1995 para nuestra Titular leída por Lola, nuestra capataz y
los saludos y presentación del acto, el guión tenía claro que tenía que ser
breve y que pusiera en situación y antecedentes de lo que iba a ocurrir sin
resultar pesado, espero que así resultara.
La procesión virtual comenzó con nuestro “Ave María”,
tocado al piano por Pablo Ruz y cantado por una muy emocionada Laura Brotons
frente a una foto de María Santísima de la Victoria proyectada en el fondo del
escenario. Es un momento muy íntimo de nuestro día y así se quiso transmitir en
el concierto. A oscuras y en silencio… solo roto por las angelicales notas de
esta bella melodía interpretada por unas no menos bellas personas.
Continúa el concierto con “La Madrugá”, como
alegoría de la calle Porta Xiquica del Salvador, con una preciosa foto
proyectada, cuando la marcha llevaba unos minutos, desde el final del pasillo
partió nuestro cortejo las niñas vestidas de costaleras, el niño de nazareno,
ocho costaleras con ciriales, dos preciosas niñas tirando pétalos, un niño y
una niña repartiendo estampas y nuestra niña con el incensario. Llegados al
escenario, se retiraron por un lateral.
Ya se veía al público asombrado y emocionado, la
seriedad de las costaleras, la alegría de las niñas y el aroma del incienso les
trasladaba a la procesión del Lunes Santo.
La siguiente marcha interpretada fue “Vera+Cruz de
Huévar”, un homenaje a las veteranas de nuestro colectivo, durante la misma se
proyectó un visual de fotografías de todos los tiempos de nuestras costaleras.
Las caras de las que se iban identificando pasaban de la alegría al llanto con
facilidad.
Continuábamos con la escenificación de nuestra
entrada en la Plaça de Baix con “Victoria del Polvorín”, a media marcha, una
petalada caía del cielo del Gran Teatro, emocionando y entusiasmando al
público, muy entregado, que incluso aplaudía a mitad de la marcha. Justo al
terminar la interpretación tras los aplausos a la banda, desde el principio del
pasillo, la banda de tambores de nuestra Hermandad hacía su entrada con nuestro
toque, para escenificar el encuentro, llegaron hasta el pie del escenario y
cuando correspondía según su toque, la corneta de Ana desde el palco superior
sonó con el toque de silencio. La gente había enmudecido y se veían las caras
de asombro y emoción desde el rincón del escenario donde yo estaba. Un pequeño
descanso, la gente no se movía de sus asientos, hubo que repetir que había un
descanso, estábamos muy emocionadas de la respuesta del público.
Tras el receso, con la banda en el escenario, el
Hermano Mayor de nuestra Hermandad y nuestra capataz se procedió a los
agradecimientos, a los patrocinadores Obra Social de la Caixa y José Antón, a
Don Vicente Martínez y Cáritas Parroquial El Salvador, a la Sociedad Unión
Musical de Crevillent, a Pablo Ruz Villanueva y a Julián Mas Talavera.
Tras las palabras de rigor de los invitados.
Seguimos con el concierto.
Evocamos “la cuesta” y con ella el trabajo en equipo
que costaleras, camareras, vestidor, florista, banda… de todas las épocas y
todos los trabajos, para esta evocación sonó “Caridad del Guadalquivir”.
En la calle San Miguel, siempre hay una sorpresa
para las costaleras y esta parte del concierto evocó esa sorpresa, con el
estreno de la marcha “En tus manos, Victoria” y con la presencia de su autor
José Antonio Molero Luque, que se desplazó desde Málaga para entregar la
partitura a nuestra capataz al finalizar la marcha. Esta interpretación mereció
numerosos aplausos, lo que nos sorprendió bastante, no porque no lo mereciera,
sino porque no estamos acostumbrados a que se aplauda tanto a una banda de
música. La marcha es una preciosidad que acompañará a María Santísima de la Victoria por las calles de nuestra ciudad en sus salidas.
Ya llegando al final, siempre que entramos en la
iglesia de nuevo suena “Lloran los clarines”, para que María Santísima de la
Victoria se sitúe en su sitio y también en el concierto sonó y además sonó
impresionante, el solo de Luis fue claro y limpio, cosechó muchos aplausos.
Casi al final de la marcha, como si fuera el final del Lunes Santo, dos
costaleras apagaron las velas como siempre, con una flor.
Para la despedida, se preguntó al público si les
faltaba alguna marcha, y ante la respuesta positiva y muy participativa, como
bis final, sonó la que no podía ser otra, nuestro “Aromas Ilicitanos” con la que
siempre salimos de la Plaça de Baix.
Muchos aplausos, muchas caras de emoción, muchas
felicitaciones, algún “el año que viene lo hacéis otra vez…” pero sobre todo,
la satisfacción de que cumplimos el objetivo, trasladarles a nuestra procesión
del Lunes Santo, tal y como la sentimos nosotras. Esperamos que los que fueron
salieran satisfechos y los que no fueron sintieran habérselo perdido. Nosotras
solo pretendemos emocionar y honrar a Nuestra Madre, porque todo lo que hacemos
es POR ELLA Y SOLO POR ELLA.
Mari Pérez Cañizares
Fotos: Salva González y otros
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Organización |
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Nuestros niños |
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Panorámica |
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Don José Antonio Molero Luque tras el estreno de la Marcha En tus manos, Victoria, compuesta por el maestro malagueño para nuestra Titular |
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Apagando las velas |
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Encendiendo las velas al inicio del concierto |
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Nuestros tambores inician el "Encuentro" |

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Mucho público en el Gran Teatro |
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Nuestra Laura canta Ave María |
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Cortejo haciendo su entrada |
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Nuestras niñas abren el cortejo |
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Ana, artífice del Toque de Silencio en el "Encuentro" |
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